Alcalá de Guadaíra. Su andar por el tiempo

En la zona de los Alcores y a unos 16 kilómetros de Sevilla, por el margen del río Guadaíra, encontramos a un municipio que se conocía como Alcalá de Los Panaderos, pero que actualmente recibe el nombre de Alcalá de Guadaíra.

Alcalá de Guadaíra

 

Cuenta con casi 75.000 habitantes y está perfilada como una comunidad autónoma de Andalucía abarcando una superficie de 287 km², situada, tan igual como Mairena del Alcor, El Viso y Carmona, en la comarca de Los Alcores. Comprende una elevación con una altitud de unos 34 metros, formando una meseta inclinada y cómodamente posicionada en el tercer puesto de la comarca metropolitana.

Dentro de su patrimonio, Alcalá de Guadaíra, cuenta con monumentos históricos y naturales que son considerados sitios de gran interés en los que se enaltece el castillo con presunciones almohade, y un espacio completamente natural que se deja recorrer a lo largo del río Guadaíra. Se destacan dentro de estos espacios naturales los molinos fortificados y el reconocido parque y pinar de Oromana que, en un conglomerado con la arqueología de Gandul, forman parte desde finales de 2011 de la Red de Monumentos Naturales.

Alcalá de Guadaíra, fue fundada cuando regía la época de los Turdetanos, datos que se han obtenido tras los yacimientos prehistóricos de la época Calcolítica. Desde su origen llevó por nombre Hiemipa, término que fue dado por los mismos Griegos. Ya en poderío de los Romanos su nombre pasa al de Ordo Hienipense, siendo ellos los autores en la construcción del puente que atraviesa al río.

Sería en la reconquista de los árabes, cuando se levanta el gran castillo con dos patios y sus once torres situados estratégicamente sobre la altiplanicie en donde figuraba una antigua construcción romana. Los árabes rebautizarían a la ciudad nuevamente con el vocablo “Al Kalat Wad Aire” que significa El Castillo del Río Aira.




Alcalá de Guadaíra. Su andar por el tiempo

Alcalá de Guadaíra, ha estado muy bien plantada en cuanto a su historia y antigüedad que se la ha labrado el mismo tiempo. Sin embargo, ha refrescado en sus estructuras, arquitectura y reconstrucciones, cierto sello personal que le ha sabido imprimir la misma época en dominio de sus propios protagonistas.

Si le damos un vistazo a la Prehistoria, nos encontramos con restos arqueológicos que proporcionan valiosa información de los asentamientos originarios de la época del Calcolítico o lo que se conoce como la Edad del Cobre, que se acentúa entre los años 2500-1500 a.C. Son Testigo de esta época inicial los megalíticos de la zona de Gandul.

Alcalá de Guadaíra, ya pisando el siglo II a. C., tiene su terreno servido en la época Romana donde se vio favorecida una asimilación cultural, trayendo consigo un movimiento muy dinámico en cuanto al idioma latín, el derecho romano y la moneda, por lo que veían esta zona como un verdadero tesoro por sus grandes riquezas naturales.

Con respecto a la época Visigoda, no hay suficiente documentación que sostengan con certeza de que esta época se haya acentuado por un largo tiempo en la zona, aunque ha dejado un remanente muy bien conservado con respecto a algunas lápidas e inscripciones que se pueden verificar actualmente en el museo de Alcalá de Guadaíra.

Tras la derrota del rey Rodrigo, surge la época Al-Andaluz, el cual se supo imponer el reinado árabe, posterior a una violenta conquista que se vio empalmada entre tratos y acuerdos. Deriva su importancia territorial, por encontrarse en una encrucijada de caminos que se configuró como ún emblemático cinturón defensivo de Hispalis.

Ya llegando a la Reconquista, Alcalá de Guadaíra, se sumerge en una época de gran importancia en su trayectoria histórica, por lo que se llega a consolidarse como un pueblo propiamente dicho, dejando atrás la insignia de un asentamiento militar y de ser un sitio de los tributos de los campesinos de la comarca.

Así es Alcalá de Guadaíra, sencillamente orgullo de Sevilla.